Todas las personas que gestionamos alguna web (o algunas) nos obsesionamos al cabo de poco tiempo con que el diseño ya aburre, que lleva mucho tiempo igual y que los usuarios dejarán de encontrarlo atractivo.

En realidad el problema es nuestro y nos cansamos porque lo vemos cada día, pero el usuario que entra una vez en su vida no está cansado del diseño. Si es útil, si ayuda al SEO, si te aporta valor (ventas, contactos, etc), y además te gusta no te comas el coco!

Yo me decidí a cambiar el diseño de la web porque llevábamos mucho tiempo con el mismo y estaba harto de los adornos del logo (que aún podéis ver en alguna red social).